Tamura
sostiene que conoció a García Marquez casi por casualidad 25 años antes de
escribir el prólogo de su libro, es decir, aproximadamente en 1987 —si hacemos
el cálculo en base a la primera edición japonesa—. En realidad, un amigo suyo era
el que deseaba entrevistar al escritor y deseaba que ella le ayudara con las
coordinaciones y le acompañara como intérprete. Pero un inconveniente de su
amigo le impidió ir. Ella si fue y se hizo rápidamente amiga de García Márquez,
y de su familia.
Esa
amistad le sirvió para conocer de cerca al autor de Cien Años de Soledad y
reconocer en la vida de García Marquez partes que habían sido trasladadas a su
famosa novela, aunque adornadas por el realismo mágico de la obra.
Y
quizás ese sea el punto principal del libro, nos ayuda a reconocer en la vida
del autor la materia prima que utilizó para crear Macondo y a todos los
sorprendentes personajes que pueblan sus calles. La historia de Macondo y de la
familia Buendía es la historia del pueblo de García Marquez (Aracataca), de la
región en la que vivió (Magdalena) y de los propios familiares del autor.
En
la casa de García Marquez se puede reconocer la casa de los Buendía y sus tías,
abuelos y demás parientes son la moldura de la cual se sacó a los personajes de
la novela. Además, como señala Tamura, la historia de Colombia también se
encuentra reflejada en la novela.
La
autora del libro llama a su libro “Por lo caminos…” porque eso hace: viaja por
los caminos que llevan al pueblo de García Márquez y en ellos reconoce las
tradiciones regionales que han servido para armar el mundo real maravilloso de
Macondo. Las leyendas propias de los pueblos colombianos se reconocen en las
partes mágicas que ocurren en “Cien años de soledad”.
Antes
pensaba que a García Marquez se le había ocurrido todo lo que pasó en Macondo,
pero al leer a Tamura me pude dar cuenta que la genialidad de García Marquez se
basa en su capacidad para hilar toda una historia completa a partir de sus
recuerdos familiares, cuentos regionales e incluso la propia historia de
Colombia.
El
libro con sus 295 páginas es de lectura ágil, aunque puede parecer un poco
repetitivo cuando al leerlo se compara, una y otra vez, tal lugar de Colombia
con algún lugar en la novela, o que tal familiar de García Marquez es tal
personaje en la novela. Sin embargo, el libro es revelador y se recomienda su
lectura —por supuesto— luego de leer “Cien años de soledad”.

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